These Songs Mean Nothing
(Diciembre 1998)
Greyhead CD/LP GH002
Ver
letras
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1.
Wash The Ray
2. Big Belly Band
3. Rusty Butterfly
4. Hamlet In 0051-229
5. Lying In The Field Of Mars
6. Everybody Wants My Money
7. A Dream Within A Dream
8. Electric Glue
9. Regressive Rock
10. The Underwater Record Store
11. Radiogalaxy:
I. A Carpet Of Dead Animals
II. Delay Lama
III. An Asphodel
IV. Liquid Melancholy Capsule |
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Julio Velasco: batería (1, 2, 3, 10)
Juanma Martínez: bajo (1, 2, 3, 4, 7, 10)
Ana Rodrigo: teclados (7, 10)
Mercedes Guillen: flauta
Juan Antonio Ross: batería (6), armónica
Carlos Coll: violín
Carlos Botella: viola
Laura Giménez: cello
Schwarz: guitarras, bajo (6,8, 9, 11), batería (9), teclados
(2, 4, 6, 8, 11), cajas de ritmos, sitar, percusiones, theremin, samples,
voces
Eugenio García: ingeniero de grabación
Esmeralda López: fotografías
Loca?: diseño
gráfico
Todos los temas compuestos por Schwarz excepto "Lying in the Field
of Mars" (V. Soler/Schwarz).
Grabado y mezclado en Estudios Michel (Alhama de Murcia) entre diciembre
del 97 y abril del 98.
Masterizado por José Luis Shipley en Estudi de Música.
Producido por Schwarz.
PAZ, PERO NO DEMASIADA
NOTAS:
Hay personas que hoy día siguen diciéndome que
"These Songs Mean Nothing" es el mejor disco de Schwarz. No puedo estar
más en desacuerdo, aunque entiendo perfectamente sus motivaciones para
ser tan rotundos. Éste es un disco que se ama o se odia, tal es su nivel
de extremismo. Es una caótica, apasionada, colorista y ecléctica (casi
psicótica) colección de canciones. Es tan salvajemente alocado, tan
cándidamente imperfecto, tan kamikaze en cierto sentido (no es que ahora
lo seamos mucho menos, la verdad), y contiene tal cantidad de propuestas,
muchas de ellas descabelladas, que no hay término medio: o estás con
él o contra él. Y yo, casi diez años después de su publicación, no sé
en qué bando situarme.
En este caso más que en ningún otro es imposible hablar del resultado
sin tener en cuenta las circunstancias. A principios del 97 grabé una
maqueta en un viejo 4 pistas como one-man-band, ayudado por una caja
de ritmos prestada por un amigo. La decisión de grabar todos los instrumentos
yo solo fue consciente y deliberada. Tenía algunos años de experiencia
en bandas, y estaba cansado de la rigidez del formato 2 guitarras-bajo-batería
y de su falta de dinámica, así que decidí que para mi nuevo proyecto
lo más conveniente era el juanpalomismo. Envié la maqueta a algunas
discográficas (poco después hubo una segunda) y no tardé en recibir
una llamada de un pequeño sello unipersonal de Valencia, Greyhead, proponiéndome
grabar un álbum.
Puede que alguien más experimentado que yo, o simplemente más inteligente,
hubiera pensado que quizás era demasiado precipitado embarcarse en la
aventura de un disco largo, o que hubiera sido mejor esperar a que se
interesase alguna discográfica más "solvente" (Greyhead era por entonces
un catálogo de venta de discos por correo, dirigido por una persona
entusiasta pero inexperta en la edición de discos, y que no había publicado
ni una sola referencia), pero yo me lancé al proyecto sin dudarlo. Todo
el asunto rezumaba underground, y buena parte de mis bandas favoritas
se han desarrollado en ese entorno. Sin banda, con un presupuesto minúsculo
y una insuficiencia cardíaca bastante avanzada, en diciembre entré en
el estudio.
La decisión de iniciar la grabación en estas condiciones fue la primera
de las muchas bizarras y poco cuerdas que tomé. Contacté con algunos
amigos y conocidos para que me echaran una mano con algunas pistas,
y en esos casos las canciones se ensayaron en el mismo estudio, minutos
antes de grabarlas. Únicamente Juanma, que grabó la mayoría de los bajos,
conocía alguna de ellas con anterioridad. El cénit del despropósito
llegó con el tema de las baterías y percusiones. Mi intención inicial
fue que Julio Velasco, con quien ya había tocado en un par de grupos,
se encargara de la tarea en todo el disco; a la hora de la verdad, sin
ensayos previos y con la presión del reloj en el estudio, Julio se reveló
incapaz de hacerse con algunas canciones.
Tomé entonces otra decisión lunática. Llamé a Juan Antonio Ross para
grabar una de las baterías (un tiempo después formaría parte del grupo
durante un año, y grabaría "Hard Listening"), grabé yo mismo otra (aunque
he vuelto a hacerlo en alguna maqueta, nunca he repetido en disco, por
razones obvias), y para una tercera utilicé mi entrañable Alesis SR-16
programada como si de un verdadero percusionista se tratase (ésa era
la intención, pero...). En cuanto al resto de percusiones, especialmente
las congas y bongos, seguí este último sistema, con resultados que hoy
día sólo puedo calificar de... divertidos. Así, en este clima de caos
e improvisación, con el estudio iluminado únicamente por bombillas de
colores (las proyecciones psicodélicas vendrían después) y el humo aromático
flotando sobre los aparatos, se fue completando la grabación.
A pesar de la cantidad de gente que pasó por el estudio, recuerdo haberme
sentido bastante solo durante las sesiones, quizá porque la mayoría
de colaboradores sólo estuvieron unas horas y después se marcharon.
Al poco de iniciar las mezclas, un nuevo y terrible contratiempo para
mí: hube de someterme a cirugía cardíaca. Finalmente, un par de meses
después, pude regresar y finalizar el disco. Para entonces Schwarz ya
había empezado a ensayar como banda, con Juanma Martínez al bajo, Julio
Velasco a la batería, Mª Dolores González a los teclados y servidor
a la guitarra y voz, con el objeto de telonear a una banda que estaba
apunto de presentar su nuevo disco en Murcia, unos tales Manta Ray.
Del contenido musical cabe decir que superficialmente no guarda mucha
relación con lo que después hemos publicado. Aún hay mucha deuda con
algunos de los maestros que me inspiraron, con el gran Syd Barrett a
la cabeza. Aparecen por primera y última vez apuntes de estilos que
en su día fueron importantes para mí, como el glam (más como lo entendía
Todd Rundgren que en su vertiente T-Rex), especialmente en "Big Belly
Band", "Everybody Wants My Money" y "The Underwater Record Store", y
se filtra también cierto aroma de sándalo ("Lying In The Field Of Mars",
"Rusty Butterfly") que se extendería ligeramente hasta el siguiente
disco para acabar evaporándose. Pero no todo es ruptura con el presente.
Hay generosas dosis de "germanismos" ("Electric Glue", "Regressive Rock",
"Radiogalaxy"), un elemento que se ha mantenido e incluso potenciado
con el tiempo. Por último, a nivel interno estas canciones contienen
ya, en grandes cantidades, el ingrediente principal que unifica toda
nuestra discografía: psicodelia. Con la particularidad de que, en este
caso, ese ingrediente se desarrolla sobre la obsesión por pertenecer
a la tradición de la España psiquedélica.
Un apunte final: hace un par de años Astro Discos me pidió permiso para
reeditar el disco en CD, a lo que me negué. Como decía al principio,
aún tengo que decidir en qué bando estoy, y además lo considero un "sí-pero-no"
en el conjunto de la discografía de Schwarz. Pero ya se sabe que el
paisaje se observa mejor desde la distancia, así que lo más conveniente
será dejar que el tiempo decida qué hacer con estas canciones que, después
de todo, no significan nada.
AA
(Enero 2007) |